Actualizado el 11 de November de 2025
8º lugar, Categoría Única
Ecuador
Marìa Fernanda Ponce Izurieta
Directora ejecutiva del Museo Nacional del Ecuador
Dirección ejecutiva
+593 968540043
Desde su reapertura en 2018, el Museo Nacional del Ecuador incorporó mejoras de accesibilidad física, pero persistía una brecha importante para las personas sordas en el acceso a los contenidos. Durante la pandemia de la COVID-19, la comunidad sorda señaló la falta de intérpretes en los recorridos virtuales de museos, lo que motivó al Museo Nacional, en coordinación con el Museo Weilbauer, a organizar visitas virtuales con participación activa de esta comunidad. A partir de estos espacios de diálogo y escucha, se identificaron necesidades específicas y se definieron soluciones concretas para garantizar su derecho de acceso a la cultura y al patrimonio.
El proyecto tiene como objetivo generar condiciones reales de accesibilidad para la comunidad sorda, incorporando recursos propios de la Lengua de Señas Ecuatoriana (LSEC) en la experiencia museal. La innovación central fue la instalación de pantallas interactivas en varias salas del museo, que ofrecen explicaciones en LSEC y presentan los contenidos desde la perspectiva de personas sordas, haciendo más comprensibles los textos académicos y la narrativa museológica. Además, se elaboró un glosario de 20 términos museológicos, vinculado a objetos y conceptos clave, disponible en la sala educativa, en redes sociales y en la página web del Museo Nacional, lo que amplía su alcance y uso autónomo.
La metodología se desarrolló en tres fases: investigación, registro y lanzamiento/difusión. Primero, se convocó a la comunidad sorda –con la participación de la Federación de Personas Sordas del Ecuador (FENASEC) y la Asociación de Personas Sordas de Pichincha– a recorridos mediados, durante los cuales se recogieron inquietudes y propuestas. Posteriormente, el equipo de Mediación Educativa trabajó junto con personas sordas e intérpretes de LSEC para seleccionar y definir 20 términos museológicos y patrimoniales, asignándoles una seña. En la tercera fase, se produjeron los videos con intérprete, cinco personas de la comunidad sorda, un diseñador gráfico y un equipo técnico de audio y video, que hoy se reproducen en las pantallas del museo y se comparten con otros museos del país.
Como resultado, el proyecto ha posicionado al Museo Nacional como un referente en accesibilidad para la comunidad sorda, asegurando su participación plena en la construcción de las narrativas patrimoniales y fortaleciendo una práctica museológica inclusiva, participativa y sostenible en el tiempo.
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